06 mayo 2006

POR LA VEREDA DE LA ESTRELLA: A LA LUZ DE LA PRIMAVERA

Iniciando el recorrido en la confluencia del río San Juan con el Genil. Vista aquí de unos edificios situados sobre la margen izquierda del río Genil, propiedad de Sevillana, que en un tiempo fueron utilizados por el personal de esta compañía como casas para pasar periodos del verano
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Cruzando ya el puente sobre el río Genil, en nuestros primeros pasos del recorrido. Salvando a continuación un desnivel de unos 100 m. para situarnos sobre la cota de los 1.200 m. Continuando con el ascenso ya con un suave desnivel. 

Pasando, a la media hora aproximadamente, junto al castaño centenario conocido como "El Abuelo". Vereda que discurre entre una extraña mezcla de vegetación compuesta por especies de ribera por la proximidad del río Genil, en su mayor parte, con otras de montaña, en incluso con plantas que necesitan suelos ricos. Destacando entre las especies avistadas el Acer opalus granatense,el Arce de de Montpelier, los robles melojos, mostajos, serbales, saucos y castaños
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Y a la hora del comienzo del recorrido, llegamos al cruce del Vadillo, abandonando la Vereda de la Estrella, tomando la senda en descenso hacia el cauce del río Genil
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Río Genil que cruzamos por el puente del Burro
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Iniciando el fuerte ascenso por la Cuesta del Calvario, también conocida como la de los Presidiarios, el lugar por donde conducían las 'cuerdas' de presidiarios desde Granada a Almería en el s.XVII; según otras fuentes, para trabajar también en las minas de Vacares.
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Haciendo las obligadas y merecidas paradas para lo del respirar (jeje)
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Vereda desde la que se consiguen unas magníficas vistas de la cara norte de los colosos nevadenses, hoy por desgracia veladas por las nubes
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Debiendo de subir por las escaleras metálicas de esta entrada con cerca protectora para el ganado. Justo detrás, vemos ya el refugio del Calvario o de la Cucaracha, conocido popularmente así por su negra y alargada cubierta de tela asfáltica.
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Refugio del Calvario que anda situado sobre la cota de los 1.870 m.
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Realizando unas cuantas tomas hacia el valle del río Guarnón, labrado por el río que vemos en forma de V, existiendo en su cabecera el circo de un antiguo glaciar. Valle, por allá arriba, que presenta forma de U, típico del glaciarismo y que ha sido modelado por los sucesivos glaciares durante los diferentes periodos fríos del Cuaternario.
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En su parte alta, conocida como Corral del Veleta, existe aún hielo fósil, resto del pequeño glaciar que lo ocupó durante la Pequeña Edad del Hielo, un periodo extremadamente frío  acontecido entre los siglos XV y XIX
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Dejamos atrás el refugio de la Cucaracha, continuando con la vereda en dirección este...
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...Caminando hoy por viejas veredas que abrieron romanos y árabes para conectar Granada con Almería e internarse en  las profundidades del macizo al que llamaron Sulayr
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Llegando al barranco del Aceral, que ya vemos delante. Topándonos, primeramente, con la construcción-pequeño refugio de la izquierda. Los acerales son bosques mixtos, muy valiosos y raros, formados por arces, quejigos y serbales
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Delgado sendero, casi volado, que transcurre entre afloramientos de rocas metamórficas del Complejo Nevado-Filábride, representadas fundamentalmente por micaesquistos y cuarcitas.
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Haciendo una parada tras dejar en barranco del Aceral atrás, observando desde aquí los valles de los ríos Valdecasillas (a izquierda de la instantánea) y Valdeinfierno (derecha) 
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Comenzando con el descenso, con dirección sur,  hacia el paraje del Real (junta de los ríos Valdecasillas y Valdeinfierno)
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A nuestra izquierda tenemos el barranco de Lucía como referencia
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Restando ya unos metros para el "aterrizaje"
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Situados ya sobre el paraje del Real. La unión de los ríos Valdecasillas y Valdeinfierno, forman el río Real; y este, a partir de la confluencia más abajo con el río Guarnón, ya se le considera como Genil, uno de los río fuente del Guadalquivir
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Decidiendo remontar el curso del río Valdeinfierno, caminando por su margen izquierda, para buscar la famosa Cueva Secreta. Lugar en donde se pueden localizar ejemplares de una especie catalogada como vulnerable, casi en peligro de extinción, un grosello de nombre científico Ribes uva crispa, que solo se da en otros contados puntos de la sierra.
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Quedándonos en esta primera cueva de pastores, ya que la auténtica Cueva Secreta está unos metros más arriba, sobre un enorme canchal. Popular refugio este, para nada secreto ya en el mundo del montañismo, que en realidad es un abrigo natural, bajo la oquedad, por el desprendimiento, de un gran bloque de roca cuarcítica.
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Primera cueva que aprovechamos para la toma de instantáneas...
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...Junto a este otro enorme bloque caído que vemos de roca cuarcítica
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Volviendo al paraje del Real.
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Valle del río Real en donde se pueden observar aún restos de morrenas

Pasando a continuación junto a los restos de una de las antiguas explotaciones mineras del pasado. Recibiendo la vereda, por la que hoy caminaremos mayormente, el de la Estrella, aunque en realidad eran varias explotaciones, con nombres como La Justicia (la que vemos aquí) y la Probadora (que veremos tras dejar la siguiente, la de la Estrella, atrás). El mineral era cargado en recuas por mulos y burros y bajado por los arrieros, primeramente hasta la localidad de Güéjar Sierra, y, más tarde, cuando se construyó el tranvía, hasta la terminal del barranco de San Juan, en donde se cargaba a pala, en los vagones de carga que disponía para mineral, con destino a Granada
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Sin faltar la de la  mirada atrás, por si las cumbres de la 'montaña del sol' se despejaban de nubes
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Estamos pues en la "senda de las minas", que fue abierta para extraer el mineral de Sierra Nevada, y que sirve de acceso aún al nacimiento del río Genil (con acceso a la laguna de la Mosca) y la cara norte de los colosos.
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Despejándose por momentos los colosos de Sierra Nevada. Con los nortes de la Alcazaba y Mulhacén como saludo
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Con el sonido del agua como regalo y acompañamiento
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Al otro lado del río vemos las cascadas del barranco del Aceral, que discurren entre esquistos nevado-filábrides
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Cruzando seguidamente el puente que vemos sobre el río Guarnón. En cuya confluencia con el río Real, ya se llama Genil, uno de los ríos fuente del Guadalquivir, el que "baja de la nieve al trigo".
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 Regresando nuevamente por nuestro verde camino, por la Vereda de la Estrella, a la luz de la primavera. ¡Un saludo, y hasta la próxima!
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POR LA VEREDA DE LA ESTRELLA: A LA LUZ DE LA PRIMAVERA

Aprovechando esta luz de primavera que, nada más amanecer, se nos había colado por la ventana, decidimos, Nieves y yo, salir hoy sábado "de marcha" para así tener el domingo como excusa y descanso. Así que, después de pensárnoslo dos veces, porque el tiempo no estaba muy claro allá por las altas cumbres de Sierra Nevada, nos decidimos por realizar ésta, la de la Vereda de la Estrella, alargándola o acortándola según como nos la encontrásemos.
Una vez más nos dirigimos, en coche, hacia la localidad granadina de Güéjar Sierra (1.084 m.). Desde aquí nos encañonamos hacia el barranco de San Juan (1.180 m.) con muchísima precaución de ver venir los vehículos de frente y poder buscar unos de los pocos ensanches existentes para apartarnos, cuando nos toque claro, de este estrecha vía adaptada y hormigonada y que lleva hasta la explanada de la antigua estación terminal del tranvía y punto exacto de la confluencia de los ríos San Juan y Genil; lugar donde aparcamos el coche, en las inmediaciones del merendero allí existente, a la orilla derecha del Genil.
Iniciamos la marcha por la Vereda de la Estrella, una vez cruzado el puente de madera mientras vemos y sentimos rugir sus aguas, afrontando el primer desnivel de unos 100 m. para ya situados, sobre la cota de los 1.200, caminar por sendero en suave desnivel. Primeramente rumbo al célebre y centenario castaño, popularmente conocido y casi venerado, de “El Abuelo”, al que le dedicados, desde el inicio de la marcha, unos treinta minutos de disfrute caminero.
Proseguimos por nuestra 'vereda estrella',  hasta llegar al desvío del Vadillo (1.410 m.) tras una hora de marcha desde el inicio, y cuyo sendero, que parte a nuestra izquierda, nos lleva en picado hasta el refugio del mismo nombre (antiguo refugio de pescadores y en muy mal estado de conservación), situado en la margen izquierda del río Genil y que cruzamos comodamente por el puente del Burro. Continuamos ahora con un fuerte ascenso por la Cuesta de los Presidiarios (1.342 m.); llamada así, porque por aquí llevaban las 'cuerdas' de presidiarios desde Granada a Almería en el s.XVII; según otras fuentes, para trabajar también en las minas de Vacares.
La vereda, perfectamente visualizada en todo momento dado su continuo tránsito, primero asciende entre una línea de cipreses a cada lado del camino (será para ir tomando confianza con lo que nos espera...) para adentrarse después en un refrescante pinar marcándonos el paso tras un continuo zigzagueo. Aunque a veces nos salen al encuentro otras más pequeñas que nos pueden confundir, nunca debemos de perder la principal porque siempre es la más ancha y desgastada; y que cuando ya vamos "viendo el cielo", tras dos horas y cuarto desde el inicio de la marcha, tras un amago de infarto (a las vistas me refiero), un corte de mangas al gnomo que nos vendía las cruces y unos metros más sin arboleda, nos eleva hasta el refugio Forestal del Calvario (1.870 m.), llamado popularmente el de la Cucaracha por la forma de su techumbre de color negro y alargada; al que accedemos, porque está totalmente vallado, subiendo por una especie de escalera metálica colocada para impedir el paso del ganado. Al salir lo hacemos por una cancela, instalada en el extremo opuesto, y que no debemos de dejar abierta para impedir también el acceso a los animales que andan por aquí sueltos. En este paraje podemos visitar los restos del Cortijo Quemado o Choza Papeles que quedan, ascendiendo un poco más, y a nuestra izquierda, según llevamos el sentido de la marcha.
La panorámica desde esta gran explanada verde que hay justo enfrente de la puerta principal del refugio de la Cucaracha, y que se encuentra situada en la parte alta del Cortijo de los Lirios, es impresionante, siendo uno de los mejores miradores de Sierra Nevada y desde donde podemos ver al frente el descenso del río Guarnón con, la cumbre del Veleta y el Cerro de los Machos (izquierda), así como toda la Loma de la Morra y el Cortijo del Hornillo (derecha). Pero por desgracia hoy, el tiempo con sus nubes altas y pegajosas, no nos ha acompañado en esta causa, y nos dejaban ver sólo y a duras penas algunos resquicios de sus encantos. Pero como no hay mal que por bien no venga, por el contrario el nublado ha evitado que el "Lorenzo" nos dejara su marca. Y para qué nos íbamos a enfadar si caminábamos a gusto y a nuestras anchas...
Tras cerrar la cancela, continuamos por la vereda en dirección S.E., siempre con las vistas del Mulhacén de frente. El sendero va recorriendo, a media ladera, la loma del Calvario hasta alcanzar el refugio del Aceral (1.810 m.). Desde aquí observamos el barranco del Aceral, con su hermosa chorrera. Los acerales son bosques mixtos de arce, quejigo y serbal muy raros y valiosos. El existente en este barranco se desarrolla entre micaesquistos nevado-filábrides, alternados con tramos más cuarcíticos y resistentes a la erosión.
Tras cruzar el arroyo nos espera otra "bonita" subida. No hay que asustarse porque es muy corta. Sólo es cuestión de minutos, comparada con la de los Presidiarios, por suerte para las piernas claro, y que discurre entre un pequeño bosque de pino albar de repoblación. Después de llanear un rato, pasamos por entre unos tajos que superamos en zig-zag y en donde tenemos una altura considerable para poder contemplar el maravilloso paisaje que tenemos delante de nuestros ojos, las grandes cumbres de la cabecera del Genil. De izquierda a derecha, Cuenca del Río Vacares, Cumbre y Espolón de la Alcazaba, río Valdecasillas, Vasares de la Mosca y Mulhacén, loma de Casillas y Juego Bolos, río Valdeinfierno, Vasar de la Laguna Larga y Puntal de la Caldera; a la derecha, Crestones de Río Seco y frente a nosotros la Loma de Lanchar; siendo ésta, la zona con más altura del recorrido y desde observamos, también, como una larga serpiente, la Vereda de la Estrella por allí abajo. Pronto llegamos a un cruce de veredas: la de la izquierda parte en un fuerte ascenso a los Prados de Vacares y al Puntal; nosotros tomamos la que desciende a nuestra derecha y que, como en caída libre, nos deja en la confluencia de los ríos Valdecasillas y Valdeinfierno, que forman el río Real (1.680 m.). Del valle del Real comentar que en su primera parte muestra una morfología en U, con un fondo plano típico del modelado glaciar. Pudiendo ver hacia el centro del valle un montículo de unas ciertas dimensiones que a primera vista parece un depósito de escombros. Se trata, no obstante, de restos de una morrena frontal relacionada con el avance el antiguo glaciar de Valdeinfierno durante el Würm, Montículo que presenta una estructura interna caótica compuesta por grandes bloques de micaesquistos y cuarcitas de hasta varios metros cúbicos. Pero volvamos al presente de la que nos ocupa.
Una vez atravesado el río Real, con cierta dificultad a consecuencia de su abundante caudal (nos tuvimos que quitar las botas, echárnoslas a la espalda, "al estilo Kung-Fú, y arremangarnos los pantalones hasta las ingles), y ya en la margen izquierda, encontramos de nuevo la Vereda de la Estrella (1.690 m.) Aquí hacemos la parada obligatoria para el avituallamiento, después de tres horas y media de marcha desde el inicio de la caminata.
Pero antes de calzarnos la interminable vereda, decidimos hacer una última visita y dirigirnos a Cueva Secreta (1.760 m.). Una choza natural, al amparo de una enorme roca, antaño refugio de pastores, caminantes, recolectores de nieve, y ahora de montañeros. Su nombre se debe a lo camuflada que está con el paisaje. Y aunque la verdad sea dicha, nos quedamos junto a la que encontramos primeramente y dimos como tal, y que está situada a pocos metros de la margen izquierda del río Valdeinfierno, a unos quince minutos del paraje del Real ("la Junta de los Ríos"). La auténtica Cueva Secreta, está un poco más arriba de ésta, sobre el canchal contiguo. Aunque eso sí, y a ojo de buen camaleón, observamos que con la basura no hay humano que pueda.
Y de aquí, volviendo por nuestros pasos, tomamos la Vereda de la Estrella y de regreso. Vereda que hay que tomársela con filosofía y buena letra. Entreteniéndonos, mientras tanto, en admirar su paisaje, los restos de las antiguas minas de la Justicia y Doña Berta, el río Guarnón que la atraviesa, también las huellas de las minas de La Estrella y la Probadora.
Hacia finales del s.XIX y comienzos del XX, se explotaron diversas minas para beneficio de cobre y plata en la cabecera del río Genil. Las minas de la Estrella, Probadora y Justicia fueron las más importantes. Se trataba de pequeñas explotaciones subterráneas que, mediante un sistema de pozos y galerías, explotaban filones de cuarzo mineralizado encajados en micaesquistos y cuarcitas nevado-filábrides. Los minerales principales eran la siderita (carbonado de hierro), geothita (hidróxido de hierro), pirita (sulfuro de hierro) y calcopirita (sulfuro de cobre e hierro) además de otras sulfosales.
Tras dejar atrás el cortijo de la Estrella, en donde vemos los restos del poblado en donde vivían los mineros, paraje en donde también pueden verse las bocas de antiguas minas, señaladas en las laderas del valle por sus antiguas escombreras, unos 800 más abajo, cerca de la bocamina de la Probadora, se observan aún restos de la antigua fundición. El mineral era cargado en recuas por mulos y burros y bajado por los arrieros, primeramente hasta la localidad de Güéjar Sierra, y, más tarde, cuando se construyó el tranvía, hasta la terminal del barranco de San Juan, en donde se cargaba a pala, en los vagones de carga que disponía para mineral, con destino a Granada. Pero sigamos con el presente de nuestra histórica vereda...
Caminando nuevamente entre la arboleda que nos resguarda; disfrutando de la flora y vegetación impregnada de castaños, robles, arces, quejigos, encinas, fresnos, rascaviejas, etc.; de las continuas chorreras y el murmullo del río Genil;  de las vistas de las altas cumbres de Sierra Nevada, ya despejadas, volviendo la mirada, y que vamos dejando atrás, para fijarlas a nuestra memoria; y que nos duren, como eco sin tiempo, al menos para toda la semana.
Al final, tras siete horas de dura marcha, concluimos de nuevo en el barranco de San Juan, en donde habíamos dejado aparcado el coche y que ahora nos sabe como a butaca de casa.
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DATOS BÁSICOS DEL RECORRIDO:
 
-Acceso: Granada – Güéjar Sierra - Restaurante Barranco San Juan, en vehículo: unos 30,4 km en 52 minutos. Tomando la A-44, A-395, A-4026 y GR-3200.
-Itinerario: Barranco de San Juan - Vereda de la Estrella - "El Abuelo" - Cruce del Vadillo - Refugio del Vadillo - Puente del Burro - Cuesta de los Presidiarios - Refugio de la Cucaracha - Barranco del Aceral - Cruce de El Real, junto a la unión de los ríos Valdecasillas y Valdeinfierno - Cueva Secreta - Vereda de la Estrella - Barranco de San Juan.
-Dificultad: Media-alta
-Duración: 7 horas

-Distancia: unos 22 km.aprox.
-Desniveles: acumulados de subida; 725 m.; de bajada: 710 m.
-Tipo de recorrido: circular
-Número de participantes: 2
-Agua: aunque se aconseja llevar, la encontraremos en los barrancos San Juan y Aceral; en los ríos Real, Guarnón y Genil y en arroyos y chorreras varias.

01 mayo 2006

LA PEÑA DEL PERRO













LA PEÑA DEL PERRO


Atravesando este popular puente sobre el día del trabajo, dadas las fechas en que nos encontramos, los días de calor que nos han pasado por lo alto, y la nieve que ya empieza a bajar de Sierra Nevada convertida en sangre cristalina, decidimos ir cogiendo altura y preparándonos para atacar, en posteriores caminatas, e ir alternando con algunas rutas de alta montaña. Así que, aquí vamos, hoy de nuevo los cuatro, mi primo Antonio, María Angeles, Nieves y este servidor comentarista y reportero gráfico sin paga, eso sí, pero con derecho a las mejores vistas y al esfuerzo de la caminata para confundirnos y dirigirnos, entre el paisaje y el sol de la montaña, hacia la Peña del Perro.
Nuevamente tomamos la Circunvalación de Granada, a la que abandonamos para incorporarnos a la Ronda Sur con dirección a la Carretera de Sierra Nevada. Pasamos el cruce del Dornajo y seguimos por la antigua carretera de Sierra Nevada hasta llegar al Km. 25,9 (a 1.860 m. de altitud), punto exacto en donde dejamos aparcado el coche.
Una vez en este enclave la ruta la iniciamos por un camino de tierra bastante ancho que pasa por la parte posterior de las Casillas de Martínez. Dicho camino en su primera parte discurre entre un hermoso pinar que cruza varios barrancos y que durante la mayor parte del año sirven de conducciones naturales para guiar sus aguas hacia el Barranco de San Juan.
Todo este camino nos lleva hasta la citada Peña del Perro (1.900 m.), desde donde divisamos unas vistas maravillosas: enfrente La Morra, y las primeras estribaciones Norte de Sierra Nevada, a nuestra izquierda La Loma de la Cuna de los Cuartos (Maitena), y bajo nosotros el Barranco de San Juan, el Cortijo de la Hortichuela y las antiguas minas de serpentina.
En tiempos pasados, en este mismo lugar, vivieron una familia de pastores y su ganado pastaba en todo su entorno, aprovechando la generosidad de los pastizales que existían y que hoy en día continúan alfombrando estas tierras. Aquí hacemos una pequeña parada para deleite de los ojos y riego de la vista.
Proseguimos la marcha cruzando por el Barranco de la Peña del Perro que desciende de la Peña de San Luis, por una pequeña vereda que antiguamente hacía de acequia, y que va ascendiendo hasta llegar a la Choza del Billetes, actualmente en estado de ruina.
Desde este punto y por una senda, debidamente señalizada, ascendemos lentamente, atravesando también un hermoso pinar, hacia el Albergue de San Francisco, situado en los Campos de Otero (2.250 m.) y perteneciente a la Sociedad Sierra Nevada. Albergue para unas 15 plazas que, según consta en su inscripción, en la puerta de entrada, fue construido en el año 1920, siendo una construcción contigua al principal y más grande, bautizado como Albergue de Montaña de San Francisco o de las Cúpulas, y del que hoy no quedan ni restos y que fue construido tambien por dicha sociedad en el año 1915 enclavado en el Peñón de la Mojonera, primero y pionero de toda Sierra Nevada.
En este lugar, el de los Campos de Otero, es donde se inició la práctica del esquí (hasta hace muy poco han existido restos de los arrastres mecánicos de las pistas de la Hoya de la Mora, observándose aún las preparaciones del terreno) Lugar que cumplía con todos los requisitos: amplitud, buenas pendientes, resguardado del viento de la montaña y con una nieve, casi siempre en polvo, debido a su excelente orientación.
Los Campos de Otero fueron escenarios de las competiciones de las Semanas Deportivas Sierra Nevada en los años 30, suspendiéndose más adelante a consecuencia del estallido de la Guerra Civil española. Aquí incluso, llegaron a instalarse los primeros remontes mecánicos, y contando los más viejos montañeros, que el día de su inauguración los motores, que instalaron malamente, funcionaron al revés y en vez de arrastrar hacia arriba, lo hicieron al contrario.
Después de tomarnos unas cervezas en el Albergue, que nos ofreció amablemente su encargado Juanillo, decidimos antes, en vez de proseguir la marcha tal y como la teníamos programada dirigiéndonos hacia el Collado del Diablo, visitar la cascada del río San Juan y comer junto a sus aguas. Así que allá que nos encaminamos aún a sabiendas de que íbamos a prolongar un poco más la andanza.
Nos encarrilamos, descendiendo unos metros con dirección Este, para tomar una vereda que discurre en parte junto a una acequia y atraviesa una chorrera. Frente por frente tenemos el Cerro de la Morra - también llamado Puntal de la Cazoleta- (2.203 m.) y emplazado en la Loma de San Juan. La vereda nos guía hacia el Barranco del río San Juan, al que debemos de descender con muchísima precaución, debido al gran desnivel existente. Al llegar al río, debemos de cruzarlo también con mucho cuidado, sobre todo si el caudal es importante. Desde aquí, y a nuestra izquierda parte una senda que se dirige a Haza Mesas y pasa al pie del Cerro de la Morra y con posibilidad también, si ascendemos un poco más para tomar otra vereda que existe en un nivel más alto sobre la loma de San Juan y que discurre paralela a la acequia de Hoyo Puente, para una vez situados sobre el Collado de las Sabinillas, dirigirnos al Cortijo del Hornillo.
Pero volvamos a donde estábamos, cruzando el río, y ya en la margen derecha del San Juan, ahora en todo su esplendor a consecuencia del deshielo, buscamos la cascada que se encuentra todavía a nuestro pesar tapada por un grueso velo de nieve de la más pura y blanca. Pero bueno, no pasa nada, porque la naturaleza nunca puede estar al servicio de quien marcha.
Al llegar a los pies de la cascada (ascendiendo unos doscientos metros más aproximadamente y casi paralelos al cauce del río y siguiendo también el curso - en sentido contrario - de la acequia que nos sale al paso, a nuestra derecha y justo a los pies de una gran peña, nos topamos con dos impactos visuales. Uno bueno y agradable y el otro malo y de los indeseables: un grupo de cabras montesas que estaban abrevando en sus cristalinas y frescas aguas; y el otro, restos de plásticos y basura que bajan por el río y procedentes de la estación de esquí de Sierra Nevada (más concretamente de la Hoya de la Mora, que teníamos justo por encima de nuestras cabezas). No es por criticar, sino todo lo contrario. Es para hacer justicia de lo que un Parque Nacional, como es el de Sierra Nevada, debe de ser y estar tratado y protegido contra todas estas barbaridades. Y como ejemplo, el peor siempre; quien ensucia primero, claro. Pero que de vez en cuando podrían ir limpiando por “aquí abajo” y no dedicarle tanto empeño y crianza a la estación de "todo lo alto".
Bueno, y con problemática a parte, el caso es que aquí hacemos un alto para el avituallamiento y descanso, junto al río, el agua, la nieve que se escapa...
Continuamos la marcha, regresando por nuestros pasos, hacia el Albergue de San Francisco de la Sociedad Sierra Nevada, al que dejamos atrás, tras volver a saludarnos, para dirigirnos ahora con dirección Oeste por la que fuera su carretera de acceso y antiguamente asfaltada (hoy en muy mal estado) hacia el Collado del Diablo (2.400 m.) y punto más alto de la marcha.
Constatamos durante su recorrido (de unos 2 kilómetros y poco) la existencia de abundante agua que cruza la calzada procedente del deshielo. También señales recientes de un gran alud de nieve a nuestra derecha, observando como los pinos han sido doblegados a favor de la fuerza de la nieve, de la que aún quedan grandes cortes de “nata”, sobre todo a nuestra mano izquierda de la carretera.
Al llegar al Collado del Diablo, en donde siempre corre un fuerte viento, hoy por el contrario todo era calma, tenemos unas vistas fabulosas: a nuestra izquierda un gran pluviómetro instalado en las inmediaciones, los Peñones de San Francisco asomando; de frente la loma de Dílar que parte de las inmediaciones de la estación de Esquí; también divisamos el Trevenque, Los Alayos, el Corazón de la Sandía, la Boca de la Pescá, La Silleta del Padul, El Pico de la Carne, Cerro Gordo, Los Poyos de Monachil.
Continuamos la marcha después de este pequeño descanso, y nos encaminamos ahora tomando el antiguo Camino de los Neveros para pasar justo al lado del Albergue Militar (2.250 m.) para girar a nuestra derecha y dirigirnos al Collado de las Sabinas. Aquí las vistas son también de revista: de nuevo los Peñones de San Francisco como calzándose las altas cumbres de Sierra Nevada y todo el horizonte de dientes y sierras momentos antes avistados.
Comenzamos a descender y aquí observamos también mucha basura acumulada (latas oxidadas, restos de botellas rotas) ¡Atento A.M.A.! Y por suerte muchísima vegetación de la que tapa: sabina rastrera, cojín de monja y endrino.
Bordeamos justo por la alambrada que hay instalada para el tratamiento y conservación de especies vegetales (una zona especialmente de sabinares y protegida para evitar la extinción de esta flora característica de Sierra Nevada) y cruzamos al otro lado del barranco para tomar la vereda ya señalizada con dirección a Güejar Sierra.
Pasamos primero por Casilla Cogollos, ruinas de una antiguo cortijo en cuyas inmediaciones hay un nacimiento de agua a los pies de una gran roca.
Desde aquí, atravesando varias chorreras y tras cruzar un pinar como fin de la bajada, nos incorporamos de nuevo al carril de inicio de esta marcha circular, pasando de nuevo por las Casillas de Martínez; y en cinco minutos, en la pequeña explanada donde dejamos el coche. Pero antes de la marcha, hacemos una breve visita a un hermoso mirador que hay justo al final de los pinos que resguardan esta zona que tenemos enfrente (en la margen derecha de la carretera según se asciende) con unas hermosas vistas hacia Güejar Sierra. Vistas que nos llevamos puestas; como todo su recorrido, el olor, el aire, el paisaje y el eco de la naturaleza que nos saluda y nos traspasa.
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- Itinerario: Granada – Kilómetro 25,9 de la antigua Carretera de Sierra Nevada (en vehículo) - Casillas de Martínez, Peña del Perro, Albergue de San Francisco - Campos de Otero, Barranco San Juan, Campos de Otero, Collado del Diablo, Las Sabinas, Ruinas Prado Redondo (Casa Cogollos), Casillas de Martínez.
-Número de participantes: 4
-Dificultad: Media
-Duración: 7 horas.