16 abril 2006

CERRO DE BUENAVISTA - CANTERAS DE PUERTO BLANCO













CERRO DE BUENAVISTA–CANTERAS DE PUERTO BLANCO

Como hoy, domingo de Resurrección, es tradición alzar la mirada al cielo, pensamos que dónde podríamos verlo mejor y casi al completo que dirigirnos, para más INRI, al Cerro de Buenavista. Y su nombre propio ya lo indica; porque, como bien dice mi primo Antonio, quien le puso “colorín” es porque sabía de pájaros.
El acceso lo hacemos nuevamente por la A-92, con dirección Guadix-Almería, tomando la salida de Huétor Santillán-Beas de Granada, para encaminarnos hacia esta última y bonita localidad (la primera que nos encontramos tras la salida de la autovía). Porque Beas es mucho Beas; y como yo siempre digo, es pequeño pero no veas...Y ahora no estoy exagerando ni como andaluz ni tan siquiera amparándome en el entrañable lazo familiar que me une al mismo. La verdad es que hay que venir a verlo para creérselo; disfrutándolo, por supuesto.
Beas de Granada es una pequeña localidad perteneciente también a ese grupo de privilegiados que componen el Parque Natural de la Sierra de Huétor. Está a una altitud sobre el nivel de mar de 1.072 m. y posee un núcleo de población entorno a los 1.100 habitantes.
“Beas, término muy utilizado en la geografía andaluza, viene del latín, cambiado por el árabe, y significa vía o camino. La primera referencia que se tiene de este núcleo corresponde a la época del Imperio Romano y nació al parecer como una especie de casa de postas o lugar de aprovisionamiento y descanso de las que se ubicaban en el cruce de caminos; de ahí que el primer nombre fuese Via-Ax o camino de Guadi-Ax (Guadix). Durante la etapa árabe fue una alquería residencia para una veintena de familias que se asentaron alrededor de un castillo del que no quedan restos. Entre los cultivos de entonces destacaba la morera para alimentar los gusanos de seda que abastecían la industria de estos tejidos de Granada. Tras la Reconquista se impuso a los moriscos un fuerte impuesto, lo que creó malestar en la población; durante la rebelión fue quemada la iglesia, recién construida, y después de la expulsión sólo quedaron trece personas en el pueblo, por lo que se repobló con colonos de Castilla, León, Asturias y Galicia como en prácticamente toda la provincia”
Dejando atrás esta breve pasada por la historia, sacada de la base de datos del diario IDEAL, y dejando los vehículos aparcados en la Plaza Alta del pueblo, en donde ahora se ha construido el nuevo Ayuntamiento, tomamos el Camino de Guadix, para girar a la izquierda, una vez pasada una losa de hormigón que hace de puente para salvar un pequeño arroyo, e incorporarnos, a través de una vereda que nos lleva, girando nuevamente en el primer cruce a la izquierda, al carril o camino del Nacimiento; y de aquí hacia el lugar del mismo. En este hermoso paraje es donde nace el río Beas y cuyas aguas abajo se juntan con el Darro (afluente del Genil que nace en Huétor Santillán) y que en el punto exacto ubicado en las inmedicaiones del Cortijo de Cortes ambos se abrazan.
Nosotros torcemos a la izquierda, un poco antes de llegar a dicho nacimiento, y cogemos la llamada vereda de las Pedrizas , justo antes de cruzar, pisando físicamente las aguas del río Beas que discurre, a duras penas, por entre unos blancos arenales; como punto guía, cuando observamos una gran noguera a nuestra derecha en una amplia explanada donde se realizan, a su alrededor, acampadas, reuniones y comidas al aire libre.
Esta vereda asciende en zig-zag hasta un dique que fue reforzado tras el devastador incendio que arrasó estos parajes el desgraciado 7 de agosto de 1993. Al llegar y sobrepasar el dique nos encontramos en una explanada y con tres ramblas delante de nuestra mirada: a la izquierda, la rambla de la Zurzailla, al frente la de Rambla Seca, y a la derecha la de Puerto Blanco. Nosotros seguimos de frente para a continuación girar a la izquierda y ascender por un camino abierto con motivo de dicho incendio y que nos deja en el carril de Puerto Blanco que lleva a la localidad de la Peza.
Al llegar al mismo tomamos un barranco que nos sube, en un fuerte ascenso, hasta otra pista que viene de la Casa Forestal del Pozuelo.
Al final, a la derecha, tenemos nuestro premio, el Cerro de Buenavista con sus 1.664 m.; a la izquierda el Cerro Toriles de 1.670 m. y punto donde se sitúa la garita-vigía para el control de incendios. Nos dirigimos a este último y hacemos un alto para el avituallamiento interno y el de la vista y un merecido descanso para las piernas. Las vistas, hay que venir a verlas. Pero os doy una pista: al Sureste, Sierra Nevada (al fondo), y en primer término el Cerro de Buenavista y la senda que se dirige al mismo. Al Norte, Cerro Oscuro, Calar Blanco y Sierra de Arana, al Noroeste toda la Sierra de la Alfaguara, al Oeste alcanzamos hasta Granada.
Tras un leve descanso bajamos del Toriles y retornamos por el mismo camino de acceso para poder coronar, ahora todo de frente y en un último empujón, el Cerro de Buenavista.
En su punto más elevado existe un vértice geodésico desde el que se puede disfrutar de una completa panorámica de Sierra Nevada. En la parte lateral y bajo el monolito existen restos de construcciones utilizadas durante la Guerra Civil española y que hoy en día algunas son usadas como cuevas-refugio por los pastores. También divisamos la zona de Puerto Blanco, a la que nos dirigimos a continuación, destacando su cantera, el Cerro de Toriles con su garita de vigilancia y el camino que hemos traído y que une ambos cerros.
Del Buenavista descendemos por la zona en donde existe una sima, que hoy no hemos podido localizar (a la izquierda conforme miramos hacia las canteras), para dirigirnos hacia una barranquera que nos desciende hasta el carril forestal que atraviesa el Collado del Muchado.
Seguimos por la pista y dejamos atrás y a nuestra derecha restos de antiguas instalaciones en donde existían una báscula y un alambique para el tratamiento de la alhucema. Proseguimos y llegamos a un cruce de caminos: si giramos a la izquierda, el carril que se nos cruza al paso, nos llevaría primero al Cortijo de Aguas Blancas, para terminar en la localidad de la Peza; el que se inicia paralelo a éste nos llevaría al Alto del Agarradero, cerrete de 1.374 m. con garita-vigía para el control de incendios y desde donde se pueden observar unas fantásticas vistas de Sierra Nevada y del Pantano de Quéntar (pasando primero por la Fuente de la Mona, y con posibilidad de rodear el Cerro de los Avellanos al regreso); el que parte un poco más adelante, a la derecha, nos llevaría primero a las ruinas del Cortijo de Puerto Blanco y un poco más adelante al Centro Terapéutico Hogar 20 (centro cedido por al A.M.A. para rehabilitación de toxicómanos); y si seguimos de frente, y el que nosotros tomamos, a las canteras de Puerto Blanco o de Molina.
Ni decir tiene que esta cantera, como tantas otras existentes por estos alrededores, dejan un impacto visual nada agradable (algunas incluso una vez abandonadas, la administración no obliga a su titular ni a reforestarlas)
Cruzamos la cantera y seguimos de frente, desviándonos hacia la derecha y bajando ahora por la Cañada Real de Huétor a Dúdar con dirección hacia el Cortijo de la Plata; al que no visitamos porque nos desviamos enseguida por una sendilla a la derecha, que nos lleva al Toconcillo, donde existen varios nacimientos de agua. Desde aquí, ya por un carril de tierra, descendemos por entre pequeños olivares, almendrales, vides, alguna que otra reducida plantación de cerezos y nogales y los típicos cultivos de regadío y de secano; y ya finalizando dejamos a nuestra derecha el cementerio de Beas de Granada, antes de acometer la bajada por una empinadísima cuesta hormigonada, que se adentra en sus calles para llegar enseguida a la Plaza Alta, lugar en donde dejamos los coches.
Punto y final de la ruta, pero seguido para, en cualquier época del año, volver a visitarla. Porque de caminar se trata, mientras disfrutamos de la naturaleza.
Y no podíamos abandonar Beas de Granada sin admirar las magníficas vistas que se aprecian desde la entrada al Camping de nueva apertura, "Alto de Viñuelas" y que dan muestra y testimonio de la belleza de Beas, con su emblemático frailecillo al frente, "El Fraile" para nosotros y perfilado en piedra por la mano del tiempo, y cómo no, y como telón de fondo, la grandeza de Sierra Nevada. Así que aquí paramos para contemplarlas y tomarnos un merecido refrigerio degustando las sabrosas tapas y típicas de la casa.
Y ya para despedirme, y en referencia al impacto medioambiental del hombre contra la naturaleza, haré mención a una cita de Eduardo Martínez Pisón y que viene como anillo al dedo “Después de tanto paisaje cambiado por los hombres, es cada vez más necesario que queden aun paisajes capaces de cambiar a los hombres.”
Como siempre dejo algunas fotos para el recuerdo.
*
-Itinerario: Granada – Beas de Granada (Parque Natural de la Sierra de Huétor) en vehículo.
- Número de participantes: 5
-Agua: Nacimiento del Río Beas - El Toconcillo
- Dificultad: Media-Baja.
-Duración: 5 1/2 horas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, desde hace algún tiempo es para mi cita semanal obligada pasar por tu página.
Se puede decir que soy aficcionado a la naturaleza y apasionado de estar en contacto con ella.
Hoy gratamente he verificado tu contacto con Beas, pues ya antes me sonaba alguna cara en las fotos. Yo soy de Beas y aprovecho para comentarte que estamos creando una página para intentar concienciar a vecinos y amigos, de que como bien comentas, se están cometiendo grandes atropellos en su entorno.

www.stopcanteras.galeon.com
stopcanteras@hotmail.com

un saludo,

pg beas dijo...

Saludos desde México. Excelentes fotos y muy buena información sobre ese lugar, el cual llevo en mi apellido..