15 febrero 2006

BOCA DE LA PESCÁ






Aquella madrugada del domingo 27 de noviembre del pasado año, había caído una leve nevada sobre Sierra Nevada y, cosas de la noche, casi nadie nos habíamos percatado. Al levantarnos y descubrir el paisaje, mi mujer y yo, decidimos hacer en solitario la excursión de la Boca de la Pescá (1.512 m.)
Partimos desde Granada por la Circunvalación dirección Ronda Sur, y la abandonamos por la salida con dirección a la “La Zubia”. Subimos por Cumbres Verdes hacia el paraje conocido como Fuente del Hervidero, donde aparcamos el vehículo y ya todo andando. El paisaje era espectacular. La nevada cubría todo el terreno de labor que se extiende por los alrededores de la cortijada. Ya temprano había niños y mayores tirándose bolos de nieve. Había que aprovecharse, vamos; era sólo cuestión de agacharse y lanzarlos. Para estos menesteres no hay límite de edad. Todo un espectáculo de luz, color y sonido.
Así que partimos desde la Fuente del Hervidero. Quedando ésta a nuestras espaldas, frente a nosotros tenemos, dirección S.O., el Cerro de las Pipas; al que, en un cuarto de hora aproximadamente, accederemos sin mucha dificultad, atravesando una vaguada y la pista forestal. En esta zona abundan los fósiles marinos como consecuencia de los plegamientos, en la era terciaria, que sufrió Sierra Nevada, todo ello provocado por los movimientos netamente terciarios como toda la formación alpina que, iniciando su presión en el sur, fue desplazándose después en sentido septentrional hacia la meseta castellana, que actuó a modo de gran muralla.
Continuamos por esta vereda a la base de la boca de la Pescá y la ascenderemos por su arista Este, tras una fuerte pero corta pendiente, por la que accederemos al primero y más alto de los dos picos que forman este monte o cerro. Desde allí podemos contemplar el maravilloso paisaje del río Dílar y los Alayos. Continuamos por dicha arista llegando al segundo pico. Desde aquí podemos descender siguiendo la misma dirección que traíamos hasta la Cámara de la Boca de la Pescá que alimenta la Central Eléctrica de Dílar. Pudiendo bajar a Dílar, continuar por el Canal (en sentido contrario a las aguas -cuando las llevan, claro- hasta un collado donde se divisan unos grandes arenales que te dejan en el Cortijo Parejo con dirección a los llanos de la Zubia o dirigirte de nuevo, con dirección Este, hacia la Fuente del Hervidero, cosa que lógicamente hicimos nosotros porque teníamos allí el coche.

-Itinerario: Fuente del Hervidero – Cerro de las Pipas –Boca de la Pescá- Cámara de la Boca de la Pescá- Fuente del Hervidero.
-Número de participantes: 2
- Duración: 2 1/2 horas aproximadamente iniciándola y volviendo a la Fuente del Hervidero (Si la comenzamos y terminamos en la Zubia, en unas 4 horas 45 m.)
- Dificultad: Baja

EL CORAZÓN DE LA SANDÍA

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Sierra Nevada, “La Sierra” la tenemos tan a mano los granadinos que casi se nos olvida a veces que nos está como esperando. La naturaleza del hombre la ha tratado ciertamente tan mal y hemos acometido contra ella todo tipo de aberraciones; pero ahí está, sin embargo, aguardando para darnos intensas satisfacciones para los amantes del paisaje y del andar; pudiendo precticar en ella, adaptándonos a cada paraje y paisaje, senderismo en baja y media montaña, excursiones en alta montaña "accesibles" durante el verano hasta nivel alpinista en invierno.
El Corazón de la Sandía (1.982 m.) es un escarpado promontorio situado en una pequeña subcordillera conocida como "Los Alayos" dentro de la Sierra. Sobre el origen de este peculiar nombre hay diversas opiniones; por un lado, que se encuentra ciertamente en el mismo centro de "Los Alayos"; y por otro y echándole imaginación puede recordar el aspecto de una sandía partida de forma bruta. La cosa está en que es uno de los "imprescindibles" de la media montaña granadina y requiere una caminata media.
Hoy os muestro muy pocas fotografías porque, cosas de la ley de Murphy me quedé sin batería en el momento más a peor, vamos en medio de la mitad de la nada.
La ruta la hicimos el año pasado, el domingo 18 de diciembre, y tendré que hacer un poco de memoria para su itinerario. Si estoy equivocado, sabed perdonadme; pero si os atreveis, siempre, id con alguien que esté experimentado.
Salimos de Granda en dos coches, pues íbamos seis participantes: Antonio y Maria Angeles, Juan Felix y Dori, mi mujer y yo. Así todo quedaba en familia y de lo más natural.
Nos dirigimos a Dílar, atravesando el pueblo con dirección a la Central Eléctrica. Donde termina el carril para los vehículos, dejamos los coches en una explanada que hay en la misma orilla del río Dílar; aunque hay otra al otro lado adaptada y más ancha también para aparcamiento. Cruzamos el río por el puente que tenemos justo en frente y dejamos a la derecha El Aula de la Naturaleza de Ermita Vieja ubicado en este mismo valle, a 3 kilómetros de Dílar. Está rodeada de bosques de riberas y masas de pinares de repoblación, encinares y matorrales.
Tomamos la pista de Ermita Vieja y ya desde aquí toda la excursión ya es cuesta arriba hasta llegar al Corazón de la Sandía. Nos encontramos con una rambla arenosa que seguimos hasta un desvío hacia la derecha, para bordear una gran barranquera. Iniciamos pronto una limpia vereda que transcurre por el Barranco de Poca Leña, una zona muy rocosa, y perfilando empezamos ya a observar a nuestra izquierda – dirección Oeste- una amplia vista de la ciudad de Granada. Pasamos por Picacho Alto, y descendemos un poco para llegar a un cruce de veredas. Ascendemos de nuevo por una vereda que hay a nuestra derecha. Vamos ganando más altura y en ciertos días claros se puede observar desde aquí el horizonte del mar Mediterráneo, pero por desgracia, hoy no era el caso por culpa de la neblina.
Tras unas dos horas, aproximadamente desde que empezamos, conseguimos divisar el promontorio del Corazón de la Sandía. Antes de empezar a caminar por su cuerda disfrutamos de una magnífica panorámica. Al fondo del todo, las altas cumbres de Sierra Nevada, en el centro en un fondo más cercano la Loma de Peñamadura, de cerca y a la izquierda Los Picos de la Virgen, a la derecha Los Gallos. Ahora sólo quedaba rodear el Corazón de la Sandía por su vertiente Sur hasta la misma falda del picacho, que por cierto tiene muy difícil acceso, y en donde los veteranos del barrio del Zaidín tienen depositado un pequeño Belén. Regresamos, unos doscientos metros, y hacemos el alto obligado para el avituallamiento con las vistas antes descritas y el azul y la nieve como puntos de referencia.
La vuelta la hacemos aproximadamente en una hora y cuarto, por Rambla Seca, cogiéndola en ese cruce de veredas que antes dejamos atrás. Una rambla que discurre casi desde las mismísimas faldas de esta gran mole y con dirección al río Dílar. Así que bajando y procurando poner los pies en el tereno más firme que podamos, para no cansarnos demasiado; más o menos hacia la mitad de su recorrido, mirando hacia la izquierda, descubrí esta cabeza de Don Quijote, como capricho de la naturaleza y aviso de su IV centenario.
Pero todavía nos aguardaría otra sorpresa... Cuando estamos llegando al final de la rambla pasamos por una angostura espectacular digna de los mejores alagos en cuanto a la belleza del paisaje se refiere. Al finalizarla, cruzamos el río Dílar por el mejor sitio posible y a los pocos minutos pasamos por la Central Eléctrica, viendo la impresionante caída de las conducciones de agua que bajan de la Boca de la Pescá. Ya sólo es bajar por la orilla derecha del río para volver a los coches, dejando primeramente el acceso de la vereda de la Borracha que sube hacia la Boca de la Pescá. Dejando también a nuestra izquierda numerosas zonas de recreo para disfrutar de estos parajes junto al río. Pero eso lo dejaremos para el verano…
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-Itinerario: Granada a Dílar (con vehículo) - Dílar-Central Eléctrica-Zona de Recreo-Corazón de la Sandía- Rambla Seca- Río Dílar-Central Eléctrica-Zona de Recreo.
-Número de participantes: 6
- Duración: 4 1/2 horas
- Dificultad: Media

12 febrero 2006

DE NUEVO HACIA EL VALLE


























DE NUEVO HACIA EL VALLE

Hoy teníamos pensado subir hacia el Collado del Pino, pero como el día había amanecido con una fina lluvia, tras una madrugada de abundante agua, decidimos cambiar la ruta por otra más corta y menos embarrada. Así que dirigimos nuestro pensamiento de nuevo hacia el Valle con la idea de hacer una segunda ruta alternativa por esos parajes cargados de colores y mensajes; de olores y de alma. Hoy más, bajo la caricia de la lluvia, bajo el verde y el naranja, y mezclados con el blanco que ya se teje bajo la mirada de los almendros. Granada había camuflado sus montañas de nubes y niebla y el paisaje allá arriba no nos dejaría ver esa distancia que marca el abrazo entre el horizonte y el hombre. Por eso, aquí abajo, estaría todo como más perceptible.
Hoy se nos ha incorporado Gabriel y al ser sólo cinco participantes decidimos ir en un sólo vehículo. Salimos a las 10:15 de Granada con dirección Motril por la Autovía. Tomamos la salida que indica Nigüelas que nos introduce en la antigua carretera Bailén-Motril. Pasamos el puente del Río Torrente y dejamos el coche justo en el mismo cruce que sube hacia la localidad de Acequias. ¡Y ya todos fuera para hacer camino y memoria!
Cruzamos justo por debajo de un gran puente de la nueva autovía y seguimos la rambla hacia abajo que te deja, tras una media hora, a la entrada de la localidad de Murchas. Atravesamos este pueblo donde observamos un letrero que nos indica que fue reconstruido en 1886 tras el terremoto del 25 de diciembre de 1884 y que asoló varias localidades más, borrándolas literalmente del paisaje pero no del mapa.
Seguimos bajando con dirección a Restabal por otro carril sin dificultad y acolchado de naranjos, de limoneros, de grandísimos olivos que se dan todo el año cobijo y compaña. Tras una hora y cuarto aproximadamente llegamos a Restabal y paramos en el bar que hay justo enfrente de la Cuesta del Calvario, para probar el mosto del lugar con la tapa sagrada de estas tierras, que ni se desprecia, ni se perdona, ni se paga. Pagamos y nos vamos, como Dios manda.
Continuamos la marcha tras unos minutos, bajando hasta la orilla izquierda del río que es capturado por la presa de Béznar. Seguimos con dirección a la depuradora municipal. Subimos con dirección al cementerio de Melegis, dejando antes a nuestra izquierda unos baños termales. Decidimos hacer, antes, la parada obligatoria, pasada ya la hora del ángelus, para comer. Frente por frente, y allí abajo, una maravillosa vista de la presa (aunque no muy llena, por desgracia)
Continuamos el ascenso y al final, a nuestra derecha, las vistas del pueblo de Chite. Prorrogamos y aguantamos por la carretera que te lleva hasta Lecrín (anteriormente denominado Talará) y corazón de este valle; para, seguidamente, tomar un desvío a la izquierda que te desciende de nuevo a la rambla que hay a la entrada de Murchas. La tomamos literalmente, y ascendemos por su suave pendiente para finalizar donde dejamos el coche, al que llegamos sobre las 16:15 horas
Como recuerdo…una fina lluvia que nos ha acompañado durante casi toda la jornada. Que sirva como bienvenida a esta nuestra tierra; y estas cuentas fotos como muestra de esta naturaleza, y tan amiga como vuestra.

-Itinerario: Cruce de Acequias–Murchas–Restabal-Cementerio de Melegis-Lecrín-Murchas-Cruce de Acequias
- Número de participantes: 5
- Duración: 4 1/4 horas
- Dificultad: Baja

05 febrero 2006

COLLADO DEL ALGUACIL - GÜEJAR SIERRA

















GÜEJAR SIERRA – COLLADO DEL ALGUACIL

Hoy domingo, 5 de febrero, el día en Granada había amanecido con unas pocas de nubes altas. El Sol se deja ver tímidamente como haciendo de reclamo publicitario.
Salimos desde Granada en dos coches con dirección a Güejar Sierra a las 9:45 horas. Tomamos la Circunvalación dirección Ronda Sur para buscar la salida que indica dicha localidad. La puntualidad es también nuestra aliada y todos lo agradecemos. Hoy se nos han incorporado Maria José y Jose. Llegamos a Güejar a las 10:30 horas, aparcamos los coches y todo el instrumental para afuera. Decidimos abrigarnos puesto que el día no se presentaba demasiado claro. Enseguida iniciamos el ascenso desde el pueblo por la vereda de la Cañada Real con destino al Collado del Alguacil.
Pronto vemos a nuestra izquierda el Calar de Güejar, y a nuestra derecha la loma del Maitena por cuyo valle desciende el río Maitena, cuyas aguas son recibidas por el embalse que encierra la presa de Canales. Al otro lado del la ladera, baja el Genil hacia la vieja estación del tranvía. La vereda va en ascenso con una dificultad media, y pronto vemos a nuestras espaldas el Trevenque, y seguidamente vamos reconociendo los majestuosos puntos de referencia. El Hotel Santa Cruz, el Dornajo, Los Peñones de San Francisco, el Veleta, Los Machos, Puntal de la Caldera, Mulhacén, Vacares, La Alcazaba, El Cuervo, La Atalaya y el Picón de Jerez.
Todo en cadena; con la majestuosidad que los caracteriza y como queriéndonos tocar con la mano, porque lo que es con la vista ya los poseíamos nosotros; y como archivo, aquí están las fotos y nuestra memoria, también, como instantánea…
Pasamos por la Cañada de las Rojas, en donde observamos unas espectaculares formaciones rocosas. Dejamos también atrás el Cortijo Cuevas de Robles, con una refrescante fuente en un bonito paraje cubierto de álamos y con muchas bañeras, marca "Roca" o similar, para que abreve el ganado. Cuando llegamos al Collado de la Gitana, continuamos por la vereda que va paralela al carril que te lleva al Camping-Cortijo de Balderas. Lo pasamos observándolo desde la cota superior que llevamos, para dirigirnos al Collado del Agucil, donde en un abrevadero que hay construido para el ganado que pasta por estas tierras decidimos hacer la parada para el refrigerio. Son las 14:05 horas. Antes avistamos también una manada de cabras montesas, algunas huellas de pisadas de perdices sobre la nieve, y algún que otro esqueleto de ganado bovino y ovino que ha ido dejando el destino.
Paramos para comer y mientras comemos, de repente observamos que el frío se nos va uniendo al paisaje y observamos cómo las nubes que nos han acompañado todo el itinerario se hacen más compactas. Así que decidimos bajar de prisa con dirección al Camping por el carril que sube hacia Padules. Una fina lluvia de granizo comienza a caer y nos acompaña durante el descenso; transformándose, poco a poco en majestuosos copos de nieve. Paramos en el Campig Balderas para tomar café y calentarnos, cosa que efectivamente agradecen nuestros cuerpos y nuestros ojos pues la vista desde el interior de la nevada, arreciando, nos incitaba de broma a quedarnos como posibles huéspedes imaginarios. Como la nevada va en aumento, decidimos continuar con el descenso inmediatamente. El amplio carril nos muestra generosamente el camino de vuelta. Vamos dejando atrás, mirando hacia nuestra izquierda el desvío que baja hacia los Lavaderos de la Reina y el valle donde se unen estos dos ríos que forman parte de nuestra tierra: El Genil y el Maitena y la vieja estación de Maitena. ¿Para qué quitarían el añorado tranvía? ¡Cosas del progreso y del retroceso!
La llegada a Güejar Sierra ha durado una hora aproximadamente no sin antes llenarnos los ojos de verdes y ocres; blancos, azules y grises. El domingo, como día de descanso, se lo ha llevado; vamos que, ha merecido la pena caminarlo. Ahora tenemos toda la semana para recordarlo. De momento, aquí van nuestros ojos…
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- Itinerario: Güejar Sierra - Vereda de la Cañada Real - Collado de la Gitana - Collado del Alguacil - Cortijo Balderas - Güejar Sierra.
- Número de participantes: 6
- Duración: 5 1/2 horas
- Dificultad: Media

29 enero 2006

LA RUTA DEL COLESTEROL (GRANADA) - HOY, VERDE Y BLANCA -
















Ayer sábado, fue Granada nevando y hoy domingo, para festejarlo, Granada nevada. Todo es posible en Granada, sí señor, como el dicho manda. Así que, a disfrutarla!
Son las diez de la mañana cuando nada más subir la persiana, noto como que la vista me engaña. Toda la terraza estaba blanca. Vuelta a restregarme los ojos y ya sin adivinarlo. Era posible el dicho en Granada. Ayer tan verde y hoy envuelta en la nieve. Corriendo me calzo y a por la cámara disparando. Me asomo a la baranda y Granada se rinde a la mirada. Todo un espectáculo de luz y color. De azul, verde y blanco.
Como no teníamos pensado ir hoy de excursión porque es el cumpleaños de mi primo y ya nos dijo que hoy tocaba paro forzoso. Mi mujer y yo decimos hacer la transitada y famosa “Ruta del colesterol” y que la montaña nos espere hasta el domingo que viene. Seguramente, no se moverá y continuará allí sentada. Por eso hoy tocaba pisada por sitio más llano y menos arriesgado dada la nevada con que nos había obsequiado el tiempo y la mañana.

Son las 12:10 AM cuando comenzamos el itinerario. La Ruta del colesterol parte del Puente Verde (al final del Paseo de la Bomba), sobre la margen derecha del río Genil conforme vamos de Granada hacia Pinos Genil, pasando primero por Cenes de la Vega.
La vereda o sendero está muy bien señalizada y empieza bastante ancha, atravesando la espalda de la ladera de la Bola de Oro, el recientemente inaugurado pabellón deportivo de Matías Prats, que se ha construido en una gran explanada sobre dicha margen del río.
Pronto llegamos al túnel del Serrallo. La vereda va siempre muy cercana a la margen de su lecho. Pasamos la Lancha de Cenes, la presa Real, para llegar a Cenes de la Vega. Continuamos la vereda, observando que cada cierta distancia hay diversos puentes de madera que cruzan el río Genil de una lado al otro. Pasamos entre alamedas de álamos blancos y negros, juncos y cañas y matas de romero. Dejamos Cenes y su multitudinarias construcciones que van comiendo vega y cerro al mismo tiempo. Cosas y cosillas de los Ayuntamientos. Pero es mejor mirar hacia delante. La llegada a Pinos Genil pronto se hace notar y el descanso y el avituallamiento ya huelen a necesario. Miramos el reloj que, lo teníamos como olvidado en el tiempo, y nos marca las 14:30 horas. Nos dirigimos hasta la Plaza del Ayuntamiento y paramos en el Bar los Cazadores para repostar. Nos aconsejan arroz caldoso, y probar el mosto de la casa. Terminamos con café y de postre, leche frita que nos sabe a gloria dulce y a savia bendita.
De vuelta para Granada, echamos por la otra margen del río, más ancha y soleada. El terreno y el frío lo aconsejaban. Son alrededor de unos 10 Km. lo que mide el itinerario en un solo sentido, y se pueden hacer en unas dos horas aproximadamente, a un paso medio decente. Hoy ha merecido la pena doblemente. Granada estaba verde y blanca y como más cercana que nunca. Así estaba su rostro…

28 enero 2006

GRANADA Y NEVANDO









Serían sobre las diez de la mañana cuando hoy sábado comenzó a nevar sobre la capital de Granada. Mi hijo mayor, que estaba estudiando, fue el que nos puso sobre alerta… ¡Papá, mamá que está nevando! Esas palabras que, en cualquier rincón habitado, saben a frío y a hueso húmedo; en esta casa, supieron al mejor desayuno del mundo. Así que nos pusimos en marcha, tras breves momentos de ansiedad y alboroto, y con rumbo a la naturaleza; no sin antes hacer acopio de abrigos, guantes, gorros, cámara de fotos, y muchas sonrisas tras las miradas. Por mayoría absoluta nos dirigimos, toda la familia, y hoy más numerosa que nunca, hacia Alfacar, para buscar esa estampa, ese rincón virgen tras los últimos copos. Hacía más de dos horas que estaba nevando y por eso intuíamos que en aquella cota estaría la nieve como en su casa… En un cuarto de hora aproximadamente, llegamos a la nuestra…
Estaba irreconocida, estupenda, virgen como ella sola. Aquí, sobre la cota de los mil metros, el aire, el paisaje, el reencuentro con el silencio, es otra historia; otro mundo tan diferente… Por eso, hoy damos gracias por la nevada y por estar, todos, más unidos por el tiempo que nunca… Por eso la excursión, hoy, ha sido intensa pero corta. Más bien un paseo sobre nuestra memoria y la de la nieve. Paseo que realizamos por la carretera que une las localidades de Alfacar y Víznar, y que va paralela a la acequia de Aynadamar, pasando junto al Parque de Federico García Lorca.
Esto fue lo que nos encontramos…

23 enero 2006

ERMITA CRISTO DEL ZAPATO (VALLE DE LECRÍN)

 
 
 
 
 






 

















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ERMITA CRISTO DEL ZAPATO

Ruta que realizamos ayer domingo, 22 de enero, saliendo para ello desde Granada a las 10 de la mañana; tomando la A-44, la Autovía de la Costa, y abandonándola en la salida de El Valle.  Llegando a Lecrín, bajamos por la carretera comarcal hacia Restabal. Allí dejamos el coche aparcado en la Plaza. ¡Fuera mochilas y bastones!. Nos calzamos las gorras y gorros, mientras la ilusión ya iba por delante. Abordamos la famosa “Cuesta del Calvario” - una pronunciada pendiente hormigonada- que te lleva hacia los depósitos municipales de agua. Un poco antes del final de la misma, hay un carril a la izquierda que pasa por un camping medio abandonado, unas canteras de mármol y ya para finalizar el carril, te deja por encima de los lavaderos de Pinos del Valle. Son las 12:15 cuando nos empinamos sobre dicha localidad y nos disponemos a tomar la vereda zigzagueante que sube directamente a la ermita del Cristo del Zapato. Tras unos 45 minutos aproximadamente la tomamos. No sin antes, hacer las paradas oportunas para observar las vistas que se van ganando tras el lento ascenso. Las reducidas aguas del pantano que atrapa la presa de Béznar allí abajo. El pico del Caballo de frente y, como la naturaleza manda, Sierra Nevada ligeramente nevada; Lanjarón hacia la derecha y la Sierra de los Guájares a nuestras espaldas; y aquí arriba, la ermita sobre el Cerro de Chinchirilla o Chinchirina. Pequeña y blanca; tan blanca y tan pequeña. En su centro y en sus adentros, el altar coronado con el cuadro del Cristo del Zapato que según consta en su leyenda, en él mismo dibujada, fue colocado aquí mismo sobre el siglo XVIII y representa a Cristo crucificado calzando sólo un zapato.
A las 13:00 decidimos comer allí, a 1.052 m.a. Las vistas lo merecían y las energías gastadas pasaban factura. Pero pronto se convertirían en pasado.
Tras media hora de avituallamiento (lo mejor de las excursiones según casi la mayoría), doble alegría- la tripa llena y la mochila vacía- dan señales de ello. Así que nos volvemos por la misma vereda que subimos, sólo que llegando al final y para no descender demasiado, porque de nuevo tendríamos que volver a una cota superior, tomamos una vereda a la izquierda. Pero todas las intuiciones desembocarían en lo mismo. Toda vereda poco transitada y abandonada a la suerte de la naturaleza, se borra porque pasa a formar parte de ella. Y ésta no iba a ser la excepción, más bien la prueba del porqué los bosques arden por el abandono y culpa, casi siempre, por la estupidez del hombre; así que pronto tuvimos que olvidarla para salir de nuevo al carril del camping abandonado y a un kilómetro, aproximadamente, retomar la Cuesta del Calvario para finalizarla hasta los depósitos municipales, donde parte un largo carril hacia el pueblo de Saleres.
¡Bajada, bajada a la vista! Que bonitas palabras, cuando se baja de verdad y más acompañados de naranjos, de grandes y centenarios olivos. Porque en estas tierras, en este Valle, han aprovechado su clima y la mano del hombre. Porque los olivos los dejan crecer y crecer para que les sirvan de cobijo a los naranjos y hagan, de esa cercanía, su refugio, su armadura, contra las posibles heladas del invierno. También observamos, a pesar de la sequía que padecemos, una gran cantidad de enormes depósitos circulares de agua para el regadío. Porque aquí todo está inundado de kilómetros de tubería de goma negra (pvc) para el goteo, para aliviar la sed de los naranjos incluso la de los olivos centenarios.
¡Naranja, naranjas a la vista! Nota dominte en el paisaje hoy. Todo un contraste con el verde, el azul y el blanco de Sierra Nevada al fondo. Al final de la pronunciada vereda, llegamos al río Saleres, Albuñuelas o Santo, y que abastece el embalse de Béznar, con sus vecinos Dúrcal y Torrente. Lo cruzamos, sin problemas y llegamos al pueblo de Saleres, para luego volver por un paso hormigonado de nuvo a su margen derecha. Desde allí nos dirigimos a Restabal, atravesando como por entre el corazón de este Valle.
A las 17:30 horas llegamos de regreso al coche. Nos encaminamos de regreso hacia Granada, no sin antes hacer una parada en el Restaurante "Los Naranjos" de Melegis, donde tomamos café y compramos varias redes de naranjas. La joya de la corona de este hermoso Valle, con mayúsculas. ¡Un saludo y hasta la próxima!